El Niño prodigio viaja a Rusia

Da vértigo ver la velocidad que toma la mano izquierda de Facundo Navarro en el piano cuando toca una pieza de música clásica. Los dedos se mueven con suavidad y potencia, como si se desprendiesen de la realidad. Tiene 16 años, once hermanos y vive en Quilmes Este. Practica en su habitación con un teclado mediano frente a una pared de chapa. Hoy se subirá por primera vez a un avión que lo llevará a Moscú a una competencia internacional para pianistas jóvenes de todo el mundo. Será, también, su primera vez fuera del país.

El Centro Internacional de Artes Escénicas de Moscú organiza, este año, la tercera edición del Concurso Internacional de Piano Vladimir Krainev. “El principal objetivo de nuestra competencia es descubrir, dar visibilidad y apoyo a jóvenes músicos dotados que están en camino de convertirse en artistas consumados”, dice la página oficial del concurso. Es la primera edición en que suman la categoría donde participará Facundo, para estudiantes de conservatorios y universidades de música menores de 22 años.

Cada día, Facundo se levanta, va a la escuela, vuelve a almorzar a su casa, se cambia y sale de nuevo hacia la Escuela Municipal de Bellas Artes (EMBA), vuelve de noche y se pone a tocar el piano. Los sábados y domingos practica ocho horas cada día.

Pide a su familia un poco de silencio y se encierra en su habitaciónHay dos camas, una biblioteca, un mueble para la ropa y el teclado. También una computadora antigua que tiene pausado un video de Violentango de Ástor Piazzola. Facundo vive a una cuadra de la calle Mozart. Nada parece casual.

La única vez que salió de Quilmes fue a un viaje de la escuela primaria a Córdoba. Es tímido, pero apenas se pone frente a un piano es él quien domina la escena. Su madre, Inocencia Bogado (60) lo mira orgullosa.

La primera vez que sus manos tocaron teclas blancas y negras tenía seis años. Su papá lo trajo a su casa. “Se lo dieron los patrones. Yo lo vi y me puse a tocar todos los botones. Se ve que estuve un rato. Me divertí mucho”, dice Facundo sentado en la mesa del comedor de su casa, a un día de subirse a un avión.

A los 8 años lo anotaron en la EMBA. Su mamá lo llevaba y como al principio era sólo una hora se quedaba ahí escuchándolo. Entonces veía cómo se iban acercando otros estudiantes para saber quién era el que estaba tocando así. No lo podían creer. Ahora, dice su mamá, a toda la familia le gusta la música clásica.

Los pianistas preferidos de Facundo son Frederic Chopin y Sergei Rachmaninoff. Ya sabe que, cuando sea grande, se quiere dedicar al período romántico.

“Antes del teclado de ahora no teníamos nada. Íbamos un rato antes y practicaba ahí. A veces en la casa de los patrones de su papá. Veía que tenían piano y le pedía si no podía estudiar. Como tocaba bien ya después le decían a su papá: cuando quiera que venga”, cuenta Inocencia.

 

De Quilmes a Moscú

El 1 de noviembre de 2018 envió un video de él tocando tres piezas, dos de Chopin y una de Bach, para la primera fase. El 18 de noviembre recibió un mail que le decía, en inglés, que había sido seleccionado. La emoción fue masiva: Facundo estaba compitiendo con jóvenes rusos y chinos, que tienen una tradición pianística reconocida.

El 10 de enero le confirmaron que sus audiciones serían en Moscú entre el 27 y el 29 de este mes. Faltaban quince días y él no tenía ni pasaporte, ni pasaje ni ropa de abrigo digna de un invierno en Rusia.

Su profesora, Ana Fau, concertista, directora de la Academia Rachmaninoff y del Festival Rachmaninoff, y quienes lo conocen y saben de su virtuosismo empezaron a tocar todas las puertas. La que se abrió fue la del intendente Martiniano Molina: en una semana aprobó un subsidio que le pagó el pasaje, el alojamiento, la comida y el abrigo. Lo que ya tenía Facundo era un traje. Es que no es la primera vez que tocará en público: ya dio varios conciertos en Quilmes y en CABA.

Su primer maestro, y quien se lo presentó entusiasmado hace dos años a Ana Fau, es Christian Usciatti. En ese momento, Facundo tenía 14 años y Christian era su profesor desde los 8.

Ana Fau volvió a Argentina después de 25 años para aportar a la educación de la música clásica en el país. Por eso convocó una clase abierta para pianistas jóvenes que se llamó “Un día en Rusia”. Ese día el profesor Christian Usciatti le dijo: “Tengo un alumno muy talentoso. Por favor, ¿lo podrías escuchar?”. Facundo tocó obras difíciles, con una gran agilidad.

En la masterclass había gente que tenía el doble de la edad de él. “Cuanto se puso al piano me di cuenta que tiene un don muy especial, y una mano izquierda impresionante. Tiene mucho control, mucha musicalidad y mucho virtuosismo. Hubo que corregir cosas: darle más elasticidad a la mano derecha, enseñarle a usar el cuerpo de otro modo para que tenga más potencia de sonido”, explicó Fau, quien se graduó en Rusia.

Este chico tiene futuro, pensó Ana Fau. “Sabiendo que venía de un contexto muy difícil por la situación de pobreza de su entorno, yo me dije: hay que buscar la manera de que él siga incentivado y motivado para seguir estudiando piano”, contó Fau. Por eso le propuso a Christian que le enviara la información del concurso a Facundo y que se presentara.

Es el primer alumno del EMBA que se va a Rusia. Cuando se enteraron, todos los estudiantes le empezaron a mandar solicitud de amistad en Facebook. Le habla y felicita incluso gente que no lo conoce personalmente. “Eso me hace sentir bien, me dan ganas de seguir y dar todo”, dice y aprieta apenas el puño, dándose energía.

Su profesora lo hará audicionar también en el Conservatorio de San Petersburgo, en el Conservatorio de Kiev y en la Academia Central de Niños Prodigios de Moscú. “He tenido experiencias con niños prodigios en Estados Unidos. En Argentina es el primero que logra llegar a un nivel tan alto”, contó Fau.

Lo escucharán representantes de conservatorios de todo el mundo, agentes de conciertos internacionales, gente de la embajada argentina en Moscú. “Aún en el caso de no volver con un premio, él ya está en el ambiente, ya lo conocen y puede acceder a otras cosas como una educación en Europa. Para mí lo más importante, lo que le va a cambiar la vida, es estudiar en los mejores conservatorios del mundo”, concluyó la concertista Fau.

Su familia sabe que Facundo es muy exigente consigo mismo. “Es perfeccionista”, dice su hermano. “Se reta a él mismo”, agrega su madre. A la vuelta ya tiene agendado un concierto en el Teatro Municipal de Quilmes. Aún no sabe ruso, pero tiene clara una cosa: si es aceptado en algún conservatorio de Rusia se irá apenas termine el colegio.

En el concurso tocará Etude Op.10 nº12 de Chopin, Piano Sonata nº4 K.282 de Mozart, Etude Tableaux Op. 39 Nº1 de Rachmaninoff y Moment Musicaux Op. 16 Nº4 de Rachmaninoff. Piezas que estudió en todo piano que fue encontrando en el camino.

 

Texto publicado en  el diario La Nación el 29/01/2019

Link: https://www.lanacion.com.ar/2215166-con-16-anos-y-sin-piano-propio-facundo-navarro-ya-es-un-talento-unico

 

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