Desde el margen: filman para contarle al mundo cómo son sus vidas en las villas

Jonathan Castañeda tiene 17 años y está parado frente a 500 personas, en Johannesburgo. Él, que nunca había salido de su barrio en La Matanza, presenta, con orgullo, su cortometraje, el que filmó con otros chicos de la Casita La Paloma. En dos pantallas gigantes se ven imágenes de una villa, suena una canción de León Gieco y se proyectan las palabras “contaminación”, “soledad”, “desamparo”, “tristeza” y “ausencia”. Castañeda muestra su barrio en la 5a Cumbre Mundial de Medios para Niñas, Niños y Adolescentes, en Sudáfrica, en 2007.

Pero esta historia empieza en 2002, cuando la asociación civil Cine en Movimiento empezó con un proyecto que avanza. Desde hace 14 años, enseñan a chicos, jóvenes y adultos de las villas del Gran Buenos Aires y de las provincias a usar las cámaras y el lenguaje audiovisual para contar sus propias historias, las de sus vidas, sin intermediarios. Castañeda es sólo uno de los 1500 chicos que pasaron por los más de 80 talleres que se dictan en organizaciones sociales, parroquias, centros de día, sindicatos y escuelas. Los coordinadores estiman que en este tiempo se hicieron más de 270 producciones audiovisuales, en las que participaron chicos en situación de calle, veteranos de la guerra de Malvinas, miembros de cooperativas y mujeres en situación de prostitución.

Un grupo de chicos que vivía en las calles del barrio de Liniers filmó el primer corto, que impulsó la ONG, en abril de 2002. Con su obra, obtuvieron una mención especial en el festival porteño Hacelo Corto. Se llamó Los de andar con pies descalzos, por una canción del intérprete de cuarteto Walter Olmos que dice: “En la esquina de un semáforo, sus tiernos ojos me miraron, y un recuerdo me brotó, los de andar con pies descalzos”. Los chicos contaron cómo era un día en sus vidas. Durante la filmación, ninguno fue detenido por la policía, algo que pasaba casi todos los días.

Cuando recibieron la mención, vieron proyectada su propia película en uno de los cines del Abasto Shopping. Y ahí estaban: eran reconocidos y aplaudidos. “Entonces vimos que en lo audiovisual había un potencial enorme: generar en los chicos, que nunca fueron aplaudidos por nadie, cambios”, dice Ramiro García, licenciado en Enseñanza de las Artes Audiovisuales de la Universidad Nacional de San Martín, uno de los fundadores de Cine en Movimiento.

El primer largometraje que produjo García se llamó Los nadies y contaba la historia de los chicos de Liniers mientras filmaban su corto. Ese video fue seleccionado por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en un concurso de documentales sobre la crisis de 2001.

“Con la cámara de por medio, los chicos empezaron a hablar de aquello que, entre ellos, no hablaban: contaban su historia, cómo habían llegado ahí, mostraban el agujero en la pared por el que pasaban para llegar al lugar donde dormían”, cuenta García. El proyecto empezó porque su hermano, Alejo, era trabajador social en un centro de día en Liniers y conocía a los chicos.

Para García, una de las experiencias más novedosas que trabajó Cine en Movimiento fue la de la Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos (Amadh), una organización de mujeres que trabajan en la calle, pero que se opone a pensar la prostitución como una actividad laboral. En 2007, como querían filmar un video institucional de la organización, debieron indagar sobre la imagen que querían transmitir hacia la sociedad. Pensaron, entonces, en cómo hacer para que no se les viera la cara, por miedo a las represalias de los proxenetas. Y lo resolvieron: se valieron de los recursos del teatro de sombras y contaron sus historias con pájaros hechos de tela. El corto se llamó Todos los pájaros son lindos y ganó un premio en el VI Festival Internacional de Cortometrajes – Fenaco 2009 en Cuzco, Perú.

Las integrantes de Amadh cursaron varios talleres más y lograron comprar equipos. Hoy cuentan con su propia producción, sin depender de la organización. Uno de los objetivos es que se generen centros de producción autónomos, como el de La Casona de Florencio Varela.

Alfabetización digital

Allí, un martes de marzo, Darío Cardozo, de 16 años, contesta “anda”, cuando la directora del corto que están filmando pregunta por el sonido. Sostiene un micrófono y tiene puestos unos auriculares negros. Vive en Villa Vatteone y hace tres años que actúa, produce y piensa cortos en los talleres de cine. También ayuda a otros, como el día que interpretó a un soldado que peleó en la Guerra de Malvinas. “Los ex combatientes nos mostraron las cosas que usaron para la guerra y fue reshockeante, quedamos refríos. No nos podíamos ni reír ni nada. Empezamos a actuar, y en esa situación teníamos miedo. En un momento me largué a llorar, porque sentís en carne propia lo que estás haciendo”, cuenta sobre el corto Todo por ella.

“Vamos tras un proceso de alfabetización digital, en el que las organizaciones puedan producir sus propias historias”, insiste García y cuenta que también los sobrevivientes del Crucero General Belgrano, en la Guerra de Malvinas, filmaron un documental.

En 2014, Cine en Movimiento dictó su primer taller en una cárcel. Fue en la Unidad 47 de San Martín. Mientras filmaban Verte volver, uno de los presos sintió, durante una hora, que no estaba encerrado. Es que, en un lugar donde no se permite ingresar cámaras, estaban filmando con travelling y luces. El video fue proyectado el año pasado en el Festival de Ojo al Sancocho en Colombia, Bogotá.

François Truffaut, director, crítico y actor francés, y creador de la Nouvelle Vague, escribió: “Al cine del mañana lo intuyo más personal, incluso, que una novela autobiográfica. No podrá ser dirigido por funcionarios de la cámara, sino por artistas para los que rodar una película constituirá una experiencia excitante y maravillosa. La película del mañana se parecerá a la persona que la hizo y el número de espectadores será proporcional al número de amigos que tenga el director. La película del mañana será un acto de amor.”

En Cine en Movimiento coinciden con esa idea y la consideran algo así como su leitmotiv: el cine es un acto de amor.

 

Reportaje publicado en el diario La Nación (Argentina)

Enlace: https://www.lanacion.com.ar/1897480-desde-el-margen-filman-para-contarle-al-mundo-como-son-sus-vidas-en-la-villa

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